Las expectativas de subidas de tipos se retrasan ocho meses

Publicado el 7 de Abril de 2017

El organismo ha tratado de enfriar los ánimos del mercado en dos ocasiones

La reunión del pasado 9 de marzo del Banco Central Europeo (BCE) fue poco exitosa en lo que respecta a la comunicación con el mercado. En aquella cita la entidad no fue capaz de transmitir a los inversores la idea que realmente tenía en la cabeza, como se ha podido comprobar durante el mes siguiente: los reguladores han tenido que dar la cara varias veces desde entonces para rebajar los ánimos del mercado sobre una subida de tipos; de hecho, Reuters publicó a finales de marzo declaraciones de un miembro del banco central, quien reconocía que el mercado había "malinterpretado sus palabras".

Desde entonces, las perspectivas sobre una subida de tipos, consecuencia del regreso de la inflación y de más crecimiento económico, se han retrasado ocho meses, desde diciembre de este año, hasta julio de 2018. Y es que, en la reunión de marzo, por primera vez Mario Draghi, presidente de la entidad, eliminó varias referencias en su discurso sobre lo complicado de la situación actual.

En concreto, quitó el párrafo, repetido decenas de veces en el último año, en el que destacaba la disposición del banco regulador para "usar todos los instrumentos disponibles" para conseguir su mandato: una inflación en el 2%. Además de este cambio en el discurso, la deflación ya estaba fuera de la mesa de la entidad desde hace semanas, según el propio Draghi y el nuevo cuadro macro del BCE lo confirmaba, mejorando las previsiones de inflación para 2017 y 2018 -para 2019 las dejó sin cambios, en el 1,7%-.

El mercado se pasó de rosca con sus expectativas de subidas de tipos: tras esta reunión, las probabilidades que ofrece Bloomberg de ver un incremento en el precio del dinero llegaron a superar el 50% para diciembre, algo que ahora ha desplazado Draghi. El presidente del BCE salió ayer a la palestra para intentar borrar del mapa la idea de una subida de tipos exageradamente pronto. Lo hizo en Fráncfort, donde destacó que "una revisión de nuestra política monetaria actual no es necesaria en este momento".

La renta fija ha sido uno de los activos que ha reaccionado a esta pelea del BCE por dejar claro que los tipos van a seguir bajos durante un tiempo considerable. El bono español con vencimiento a 10 años ha experimentado compras durante las últimas semanas, subiendo su precio un 2,6% en el parqué desde los mínimos del año, que se tocaron a mediados de marzo.

Si bien el economista italiano es firme en su convicción de que la política monetaria todavía no debe cambiar de rumbo, la realidad es que no todo el mundo lo tiene tan claro. Durante las últimas semanas han surgido voces que abren la puerta a ver un incremento en el precio del dinero antes de lo previsto, e incluso se inició un pequeño debate en el Consejo de Gobierno del BCE sobre cómo ir rebajando el tono a la hora de evaluar públicamente la situación de la eurozona. Según las actas de la reunión de marzo, "algunos miembros consideraron que los riesgos se pueden tachar ahora de equilibrados", frente a bajistas, como finalmente se comunicó. La razón de no cambiar el término fue "destacar que todavía prevalecen riesgos y fragilidad".

El euro cayó... pero no duró mucho. La divisa europea reaccionó ayer con rápidas caídas por el discurso de Mario Draghi, llegando a caer más de un 0,3% en la jornada, hasta los 1,0629 dólares. Sin embargo, después de este desplome, que se produjo en apenas minutos, la divisa europea dedicó una hora en recuperar poco a poco los 1,0663 dólares en los que arrancó la jornada. Finalmente se quedó prácticamente plana frente al dólar, en un día que no pasará a la historia para la divisa, sin una dirección clara en sus diez cruces más cotizados.

Fuente: el economista